Los labios pálidos, la frente húmeda, llena de sudor, la vulva inundada, la mirada perdida, las manos temblorosas y, un café que ya se enfría. Verte ahí, perdido entre las sábanas, con la respiración apaciguada, los músculos tan relajados que parecen carne fresca de res, la boca entre abierta, como esperando un beso, un beso que te arranque de las garras del sueño, que cada noche te arrebatan la pasión que tanto amo. Todo el día, lo paso esperando tu llegada. Preparo la habitación para la velada, como para una luna de miel, la que nunca tuvimos. Invado la habitación con velas blancas y pétalos de rosas rojas. En la cama, edredones blancos con bordados rojos hacen juego con los cojines de estampado de rosas. En la mesita de noche, junto a la foto de nuestra boda, una botella de vino tinto. La luz violeta, baja, intermitente, da un ambiente misterioso, mas llamativo, me parece, me gusta como titila. Los inciensos con aroma a rosas hacen juego con mi perfume cítrico, se combinan los olores creando una danza de sensaciones que, me hacen desearte mucho mas. Yo uso mis ligueros negros con bordillo rojo y brasier que le hace conjunto, los que solían enloquecerte, como un cachorro hambriento que espera que su madre lo amamante, hacen una combinación explosiva con mi piel canela, similar a la de un jugoso pollo recién asado a la brasa. Mi cabello largo, a la cintura, negro, prefiero, para esta ocasión, llevarlo un poco recogido, pero con muchas mechas sueltas, para dar un toque de muñequita de "anime". Los "red heels", el tacon de 7 cm con la punta muy aguda, son los que me regalaste el pasado aniversario y, solo he podido usar para esperarte comiendome de ganas. El labial "rojo carmín" que te deja colorado cada vez que te beso y delineador negro en los ojos, es el único maquillaje que uso; menos es más, me parece. Las uñas largas, muy largas, con el manicura francés que, me hace cada sábado con meticulosa y perturbante dedicación Lucía, la señora de la estética, que se que te provoca tremendas erecciones siempre que la ves, cuando alguna vez me acompañas a la estética. Los pezones en punta, me hacen sentir un poco apenada, -que manera de delatarme, de gritar que el fuego que llevo dentro cada día se aviva mas, toma mas fuerza, me llena de mas ganas de saltar sobre ti como fiera salvaje atrapando una presa después de varios días sin comer y varias hora mas de acecho-. La piel erizada es prueba de los escalofríos que recorren mi cuerpo cada vez que respiro. Pero, ¿Qué puedo hacer?, tu prefieres dormir, te sientes cansado después de las extenuantes sesiones de pasión que sostienes con Lucía cada tarde, después del trabajo. Sé que amas la manera en que mueve sus caderas, mirar el sube y baja de sus senos aumentados hace un año, te gusta su maquillaje carnavalesco, -creo que se parece a las mujeres que participan en los carnavales de Río-, prefieres su ropa interior color rosa, su esmalte de uñas rojo. Yo me conformo con observarte tiernamente, mientras bebo la botella de vino que no quisiste probar. Después del vino, continúo con un café, para pasar un poco el embotamiento que me produce el vino, sabes que no suelo tomar mucho. Mi vagina todavía húmeda, grita por sentir algo dentro. Mi clítoris envuelto en vibraciones, hinchado. El sudor frío me resbala por la espalda, hasta llegar a la ranura que forman mis nalgas. Con mis dedos intento complacerme, pero ellos ya no son suficientes, necesito algo mas, algo que me haga sentir y vibrar, así como tu ya no quieres hacerlo mas.
LIBERTAD no se limita al lugar donde se encuentre estacionado mi cuerpo.
13.3.11
Embriagante Excitacion
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