En noches de tormento, desconsuelo es lo que huelo.
Inevitable soledad que, a mi alma hace llorar.
No creo en lo que puedo, solo sigo lo que veo. Pero, veo que mi cuerpo vale mas que lo que siento.
En infinita enemistad con mi conciencia he de estar.
Correría hasta el abismo y dejaría salta a mi soberbia, pero la sociedad la alimenta y no me puedo liberar.
Descubrirme ordinaria ha sido lo mas extraordinario que me ha pasado, aun mas que, nacer.
Ordinariamente, vivo sin vivir como lo que quiero vivir.

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