Nuestro mayor enemigo es el deseo.
Cuando, por fin, me alcances, rompe el vaso en mi espalda para saber cuanto me deseas, para revivir la pasión.
Deléitate rasguñando mis miedos así quedara libre el olor a licor de mi ego.
Y si temes besarme, solo recuerda que, mis labios desean ser recorridos por tu piel hasta adueñarse de, cada una de, tus extremidades.
Cuando el calor nos invada, préstame tu sudor para hacerme un abrigo.
Abre bien la boca que mis pezones quieren saborearte, robarte la cordura.
El olor de tu pasión se escapa para revolverse con mi alma, con mis ganas.
El reflejo en tus ojos me delata, deja ver mis oscuras intenciones.
Cada palabra que se te escapa, resbala por mi espalda buscando materializarse entre mis piernas.
Que tu afán no me prive de seducirte, hasta convertirte en un fiel cumplidor de mis deseos.
Quiero convertirme en el instante, en el lugar, en el motivo, en la soberbia, en tu lujuria.
Tu seras lo que quieras ser, lo que me haga sentir, lo que me haga ser.
El vacío de tus manos sera lleno en mi cuerpo.
El sonido de mi cabello te recuerda los sueños de noches húmedas.
Mi lengua seduciendo tu piel, tu piel corriendo hacia mi lengua.
La expresión de tus ojos se roba mi aliento, lo arranca, lo devora.
La oscuridad y el frío son tus cómplices; vendan mis ojos, hielan mis pechos y conducen mi cuerpo hacia el tuyo.
Con mis dedos acaricio tu alma, mientras mi alma la haces tuya.
erección
ResponderEliminarI miss you!!
ResponderEliminarIván.